Después de cinco meses de negociaciones, la Consejería de Educación que dirige Adela Martínez-Cachá ha decidido no reparar el daño que la aplicación autonómica de la LOMCE ha causado a la Filosofía en el Bachillerato. Según confirma la Sociedad de Filosofía de la Región de Murcia (SFRM), la Consejería ha preferido, finalmente, no hacer nada para que la Filosofía recupere parte del espacio perdido en los últimos años. De este modo, el gobierno de la Región de Murcia opta por no escuchar la voz de su propio partido, que había reconocido, a través de Sandra Moneo, portavoz de Educación del PP en el Congreso, que la LOMCE no había dado a la Filosofía el encaje curricular que le corresponde. Asimismo, la Consejería de Martínez-Cachá se desmarca de las medidas adoptadas por el Partido Popular en otras Comunidades Autónomas (Extremadura, Valencia, Galicia, Canarias), con el agravante de que este 2018 se cumplen ya ocho años sin convocar oposiciones de Filosofía.

Conviene recordar que, en un evento convocado en noviembre de 2017 por la SFRM, y al que asistieron Partido Popular, PSOE, Podemos y Ciudadanos, la Consejería expresó públicamente su voluntad de apoyar a la Filosofía y a los docentes de Filosofía de la Región. Entre las medidas propuestas, la más importante tenía que ver con que la Historia de la Filosofía recuperara la obligatoriedad en 2º de Bachillerato. Sin embargo, ahora la Consejería argumenta que este cambio implicaría más horas de trabajo. Evidentemente, este aumento horario ayudaría a muchos interinos a mejorar sus jornadas laborales. Pero, según le ha comunicado la Consejería a la SFRM, no hay dinero para financiar esta mejora. La SFRM concluye, por tanto, que la Consejería no está dispuesta ni a apoyar a la Filosofía, con el perjuicio que eso tiene sobre la formación del alumnado, ni tampoco a mejorar las condiciones laborales de los docentes de Filosofía de la Región.

Otro argumento que ha dado la Consejería es que no es necesario aumentar las horas lectivas de Historia de la Filosofía porque la lista de docentes está activa, y algunos optan incluso por declinar las ofertas de trabajo. Lo cual, según la SFRM, no debería causar ninguna sorpresa, puesto que, después de ocho años, lo normal es que las personas que no han sido convocadas para ejercer como docentes hayan buscado otras salidas laborales. El problema no es de falta de profesores, sino de negligencia institucional: no se puede entender de otra forma que pasen ocho años sin convocar oposiciones.

En definitiva, para la SFRM, los argumentos que la Consejería esgrime no prueban que hubiera o haya habido voluntad sincera de reparar el perjuicio causado a la filosofía, al alumnado y al colectivo docente. Constata, pues, que después de cinco meses todo sigue efectivamente en el mismo sitio, y que la Consejería ha conseguido ganar algo: tiempo. Es decir, acercarse al final de la legislatura manteniéndolo todo igual. La situación, para la SFRM, no es sólo frustrante; también es difícil no pensar que se les ha estado engañando desde el principio.

Ante esta negativa de la Consejería del Partido Popular, la SFRM ha decidido seguir trabajando en favor de la asignatura de Historia de la Filosofía, de la educación de los alumnos y del colectivo docente de la Región. Para ello, ha retomado el contacto con los partidos de la oposición, que desde el principio han mostrado siempre su apoyo a la Filosofía, para llevar a la Asamblea Regional una moción que reúna las propuestas de la SFRM y sus socios.

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